Eres un Zombie? Averigualo Tu mismo!

Para dominarte mejor

Control mental: La sociedad de los zombies

Los titulares, las imágenes direccionadas, la información manipulada,  son los misiles de última generación que las grandes cadenas mediáticas y la publicidad disparan con demoledora precisión sobre tu cerebro convertido en teatro deTodos los días, durante las 24 horas, hay un ejército invisible que apunta a tu cerebro: no utiliza tanques, aviones ni misiles, sino información direccionada y manipulada por medio de imágenes y titulares.

Te vigilan, tu conducta está siendo chequeada, monitoreada, y controlada por expertos.
Te bombardean, a diario, no para matarte sino para colonizar tus pensamientos y tus emociones.

No lo sabes, pero eres el nuevo soldado, y a su vez el blanco táctico de las operaciones psicológicas pensadas para vender productos, eres el individuo-masa de la ideología consumista nivelada planetariamente como estrategia de mercado por las trasnacionales capitalistas.

Te vigilan, manejan tus emociones por control remoto, te venden desde adrenalina y pensamiento positivo hasta productos y entretenimiento por la pantalla de TV. Te hacen sentir libre robando tu libertad.

Eres un blanco móvil, quieren exterminar tu cerebro, quieren castrar tu capacidad reflexiva, quieren matar tu pensamiento crítico, quieren blindar tu libertad de elegir, convertirte en un consumidor mutante.

No lo sabes, pero estás en guerra, y las batallas ya no se desarrollan en espacios lejanos, sino en tu propia cabeza. El objetivo ya no es matarte, sino controlarte para convertirte en un zombie de la sociedad de consumo. Las balas ya no apuntan a tu cuerpo, sino a tus contradicciones y vulnerabilidades psicológicas.

Los titulares, las imágenes direccionadas, la información manipulada,  son los misiles de última generación que las grandes cadenas mediáticas y la publicidad disparan con demoledora precisión sobre tu cerebro convertido en teatro de operaciones de la sociedad de consumo.

Buscamos protección, buscamos información, ellos controlan, manejan satélites, tecnología informática, manejan la imagen, manejan el poder,  imponen su visión como si fuera la del conjunto, venden su realidad como si fuera la tuya, el mundo es éste, tus percepciones son falsas,  consume, la tecnología te ama.

Eres rastreado y espiado a diario, buscan tus huellas para conocerte, exploran tus emociones, tus miedos, buscan puntos débiles, quieren implantarte su mundo como si fuera el tuyo, convertirte en un cobayo domesticado de su sociedad de consumo.

Te espían, te rastrean, son los vigilantes del cíberespacio, te pueden hacer una foto por satélite a dos mil kilómetros con si estuvieran a un metro tuyo. El planeta es una gran prisión controlada por sus computadoras, tu vida no tiene secretos, deben saber como piensas, para convertirte en un ciudadano políticamente correcto, en un pacifista tolerante que solo relata y consume la verdad oficial.

No lo sabes, pero cuando consumes sociedad de consumo por coacción psicológica te conviertes en individuo-masa, te conviertes en un “soldado cooperante” de los planes de dominio y control social establecidos por el capitalismo sionista trasnacional que se inventó una “civilización” solo para vender productos.

No lo sabes, pero eres el blanco de operaciones psicológicas extremas que buscan convertirte en un alienado programado (AP), cuyo cerebro no está diseñado para pensar sino para consumir.
Compra, compra, ellos necesitan vender para seguir dominando, compra, compra, si tu no compras, si tu no consumes ellos no existen. En el capitalismo todo se compra y se vende, incluso tu cerebro, que tiene un valor de mercado en las estadísticas del control mental.

Estás en medio de una guerra y eres el blanco principal, pero no lo sabes. Las operaciones ya no se trazan a partir de la colonización militar para controlar un territorio, sino a partir  de la colonización mental para controlar tus emociones y direccionar tu conducta. Los objetivos ya no son militares: En la guerra en que estás metido, ya no se se pelea por territorios sino por mercados. Tu cerebro es la materia prima.  Y quien se apodera de los cerebros, se apodera de los mercados. El planeta ya no se divide por fronteras territoriales, sino por fronteras comerciales.

Compra, compra, te controlan para que consumas, mientras el sistema engorda, se nutre de lo que tu consumes.


Si tu no compras, si tu no votas periódicamente, si tu no legitimas su sociedad de consumo, se derrumba su imperio, se derrumban sus bancos, estallan sus corporaciones, se quedan sin gasolina sus tanques, aviones y submarinos, se paralizan sus metrópolis, colapsan sus sociedades de consumo, se derrumba su decadente civilización de la compra y venta.

Consume, consume, tu cerebro no está programado para pensar sino para consumir.

Los dueños del manicomio capitalista te vigilan, te adoctrinan sin que te des cuenta, imponen sus objetivos como si fueran los tuyos, su supervivencia depende de que estés adoctrinado, con tu cerebro lavado, que compres seguridad y adrenalina como si fueran tu alimento diario.

Te controlan, compra, compra, ellos venden y tu compras, desde productos hasta su visión macrocósmica del mundo que luces como si fuera tuya.

Eres un blanco móvil de la sociedad de consumo, de la sobredosis de información y entretenimiento orientados a reducir cerebros y a engordar la rentabilidad de las grandes corporaciones que a diario te convierten en un nicho de oferta y demanda, en un segmento más del mercado.

La ecuación es simple, tu compras y ellos venden. Para ello deben sobreimpmir su programa en tu mente, deben rediseñar tu psicología, tus creencias, tus emociones, deben convertirte en un zombie saturado de tecnología digital.

No debes pensar, solo consumir, consumir, programas, música fashion, presidentes, jabones, ídolos mediáticos que te adoctrinen, que te reafirmen en la manada, eres un zombie, tu libertad no existe, estás bajo control.

Compra, compra, esa es la idea fuerza que la “sociedad de la información” imprimió en tu psicología al nacer.

Ellos no te necesitan para que pienses sino para que consumas, productos, teorías de dominio blando, democracia, pacifismo, presidentes, necesitan tu cerebro, para consumir a tiempo completo, hasta que te reemplacen definitivamente por un microchip.

No lo sabes, ni siquiera lo sospechas, pero estás metido dentro de una guerra. Invisible, cruenta, devastadora, silenciosa, que todos los días te convierte en víctima y en victimario de un sistema que ya no necesita matar físicamente para dominar.

La máxima conspiración histórica se ha hecho realidad: El dominador desapareció de escena, puedes hacer lo que quieras, tu prisión es tu propia libertad.

No lo sabes, pero estás metido dentro de la Guerra de Cuarta Generación. Bienvenido al mundo Orwell.

1990 – 2006: Los diecisiete años que empobrecieron a Nicaragua

Y esto amigo se los puedo asegurar que fue asi, ya que vivo en Nicaragua

Los diecisiete años que empobrecieron a Nicaragua

Entre 1990 y 2006 gobiernan Nicaragua tres regímenes políticos de corte neoliberal, el de Violeta Barrios de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. 17 años de contrarrevolución neoliberal en el que los gobiernos facilitaron a la empresa privada extranjera desmantelar el Estado, saquear a la nación y empobrecer a su población. Los mecanismos utilizados fueron el desmontaje del fisco, la privatización de las empresas y servicios públicos, el endeudamiento del país y la corrupción de sus funcionarios, el desempleo de los trabajadores y la descapitalización de los productores.

Desmantelamiento y regresividad fiscal

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Lo primero que hicieron fue desmantelar la protección arancelaria, eliminando los impuestos a la importación de mercancías competitivas con la producción nacional, lo que dejó desamparado a nuestros productores, beneficiando por supuesto a los importadores y sobre todo a las empresas estadounidenses y europeas que pudieron invadir nuestra economía con mercancías desgravadas.

Si hasta 1990 el promedio de imposición arancelaria era de 50%, al final del período neoliberal dicho porcentaje había bajado a 5%. Las actividades que más sufrieron fueron las alimentarias y artesanales. Nicaragua comenzó a ser invadida de alimentos, muebles o zapatos y nuestros productores comenzaron a resentir fuertemente dicha competencia.

A su vez a las grandes corporaciones transnacionales se les exoneró de todo tipo de impuestos: impuesto sobre la renta, impuesto sobre bienes inmuebles, impuesto al valor agregado, etc., etc. Esta situación, unida a otras facilidades, contribuyó incluso a la quiebra de muchos productores y empresas nacionales que fueron sustituidas por empresas extranjeras.

Se calcula que el fisco dejó de percibir cada año 500 millones de dólares por exenciones y exoneraciones impositivas y por reducción de los aranceles externos. Las corporaciones extranjeras se enriquecieron y Nicaragua entera se empobreció.

Es así que Nicaragua tiene la tributación más regresiva del mundo, pues el sector privado apenas paga el 10% de nuestras recaudaciones, mientras que el pueblo aporte el 90% del presupuesto fiscal de la república.

Privatización, endeudamiento y corrupción

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Alrededor de 400 empresas del Estado se vendieron a precio de guate mojado, incluyendo los bancos estatales, como el Banco Nacional de Desarrollo, el Banco Popular, entre otros.

Muchas de estas empresas habían sido confiscadas a los somocistas y a los enclaves extranjeros: empresas de comunicación, energéticas, mineras, ganaderas, algodoneras, tabacaleras, cafetaleras, arroceras, cañeras, industriales y comerciales. La privatización de estas empresas, benefició a los dueños a quienes posteriormente se les indemnizó sumas millonarias pagadas por el presupuesto nacional, lo que comenzó a agrandar la deuda interna del país.

Se calcula que el patrimonio público perdió alrededor de 1,000 millones de dólares por haber vendido con facturas subvaluadas las cuatrocientas empresas, tanto las empresas de la Corporación Nacional del Pueblo (CORNAP) como las empresas públicas nacionales, sin contar con las ganancias que el Estado ha dejado de percibir.

Asimismo, estos gobiernos privatizaron los servicios públicos como la educación, la salud, el servicio eléctrico, la telefonía, el agua, entre otros. Inmediatamente, por supuesto, las tarifas de estos servicios comenzaron a aumentar para la población.

La privatización de las empresas productivas y comerciales del Estado, la quiebra de las empresas nacionales y de los bancos privados, generó una gran corrupción donde participaron empresarios extranjeros, empresarios nicaragüenses y funcionarios de gobierno.

El mecanismo más usado fue el siguiente: en un primer momento el gobierno le vendía a funcionarios tales empresas a precios muy inferiores a los precios en libros o a los precios de mercado, meses después los primeros compradores las revendían a empresarios extranjeros a mayores precios, con una diferencia de decenas de millones de dólares por encima del precio inicial, como fue el caso de las empresas de telecomunicación y electrificación, hoy en manos de Movistar y Unión Fenosa. Otras veces se vendían tales empresas directamente a los empresarios extranjeros a precios ridículos comparados con su precio real, siendo emblemático el caso del balneario de Montelimar, hoy en manos de Barceló.

Aunque la corrupción más conocida fue la entrega y venta de bonos y certificados estatales a los empresarios somocistas confiscados y a los banqueros. A los primeros se les entregaron Bonos de Pago por Indemnización (BPI), a los segundos se les vendieron Certificados Negociables de indemnización (CENIS).

Los especialistas e instituciones gubernamentales calculan que por concepto de venta subvaluada de las empresas públicas, BPI y CENIS, el Estado nicaragüense perdió y sigue perdiendo, pues se sigue pagando una cuantiosa deuda interna. Solamente por concepto de bonos a los confiscados somocistas se deben 817 millones de dólares y por bonos a los banqueros se deben 365 millones de dólares, en total más de 1,000 millones de dólares que el Estado le debe a la oligarquía por haberle vendido ventajosamente empresas y bonos.

Mientras el campo socialista nos condonaba cerca de 5,000 millones de dólares, por concepto de deuda externa concedida a la revolución, los gobiernos oligarcas nos endeudaban con 3,000 millones de dólares aproximadamente, por concepto de deuda interna contraída con ellos mismos en forma ventajosa.

Desempleo masivo, descapitalización y migración

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En cuanto llegaron al poder, los gobiernos neoliberales comenzaron a despedir a cientos de miles de asalariados. Lo primero que hicieron en este sentido fue despedir a 90.000 personas de las fuerzas armadas que vivían de su salario.

Inmediatamente después despidieron a 50.000 trabajadores de las empresas de las corporaciones estatales, pues tenían que entregarlas libres de sindicatos y prestaciones sociales a los antiguos dueños antes de privatizarlas. De los ministerios despidieron a más de 30,000 empleados, entre ellos a 11, 000 maestros.

Pero el desempleo más masivo se generó en el seno del campesinado y del artesanado, al cortarles el crédito a los pequeños productores del campo y la ciudad. Recordemos que Nicaragua es un país donde los cuenta-propistas son la mayoría de la población laboral. Más de 500.000 campesinos y artesanos se convirtieron de la noche a la mañana en desempleados, semi-empleados o precaristas. Debido a esta situación, muchos campesinos emigraron a la ciudad, otros tantos emigraron a Costa Rica y Estados Unidos. Se calcula que en estos 17 años, el número de nicaragüenses que migraron al exterior por razones económicas fue mucho mayor que durante la guerra de los años 80.

En síntesis, en estos 17 años, los ingresos del Estado disminuyeron, los gastos del Estado se destinaron a pagar servicios de la deuda interna, lo que disminuyó grandemente el monto de los servicios de educación, salud, electrificación, agua, carreteras y caminos, crédito a los campesinos. El resultado de toda esta situación se refleja en la precipitación abrupta del Indice de Desarrollo Humano de Nicaragua, el que descendió del escalón 60 en que lo dejó el gobierno sandinista (1990), al escalón 112 en que lo dejaron los gobiernos neoliberales (2006).

Miren en este link, como este empobrecimiento va cambiando poco a poco hacia una sociedad mas justa, no perfecta, pero si mejor!