Descifrando la Crisis Financiera Mundial del 2009!

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Líderes politicos intentan parar la quiebra dinaciera. El pánico cunde alrededor del mundo esperando la apertura de WALL STREET

Los lideres políticos mundiales parecen no darse cuenta que la Humanidad ya perdió la confianza en ellos, y quieren detener el pánico financiero. Esto con el fin que los ahorrantes no saquen su dinero de los bancos. Es decir perdamos nuestros ahorros por los que nos han dejado ahorrar la miseria que tenemos en el banco. MISERIA para ELLOS pero no para nosotros una vida de sudor, esfuerzo y para otros también de dolor, sufrimientos y humillaciones.

Analicen el siguiente articulo y verán por que lo digo:

El Sur exige al Norte resolver la crisis financiera mundial

Washington y Buenos Aires. Diario Página/12, Argentina. | octubre 12, 2008

Los países en desarrollo que forman parte del G-20, en el que también participa Argentina, exigieron a las principales potencias del mundo que más allá de anunciar un plan conjunto y hablar de coordinación, “es hora de pasar a la acción”. Eso requiere dejar de lado la retórica y comenzar a instrumentar las medidas anunciadas conjuntamente por el G-7.

Puntualmente, los países en desarrollo solicitaron al presidente George Bush, quien participó también del encuentro del G-20 junto a Ben Bernanke y Henry Paulson, que es prioritario empezar a dar liquidez, comprar las acciones de los bancos en riesgo y garantizar a los inversores minoristas que no perderán sus depósitos. Durante toda la reunión sobrevoló la idea de que en el futuro será necesario un nuevo sistema financiero global.

“Estamos viviendo un punto de inflexión”, señalaron varios ministros a la salida del encuentro. Más allá de estos señalamientos y de las necesidades de un cambio a futuro, los ministros de Economía de todo el mundo que integran el Comité Monetario y Financiero Internacional dieron su apoyo “enérgico” al plan de salvataje anunciado por el G-7 y Estados Unidos, con el objetivo de calmar la ansiedad de los inversores. Más allá de estas declaraciones, lo que sobrevoló durante todo el encuentro es que en el mediano plazo será necesario estructurar un nuevo sistema financiero internacional.

El G-7 hizo ayer un acto de humildad al reconocer ante los delegados de los países que forman parte del G-20 que ellos “fueron los que comenzaron esta crisis”. Incluso el propio Dominique Strauss-Kahn, titular del FMI, reconoció el fracaso por parte de los países industrializados en la regulación del sistema financiero. Frente a esos mea culpa que sobrevuelan en todas las declaraciones pronunciadas por los funcionarios del Fondo, los países en desarrollo que integran el G-20 comenzaron a preguntarse y a exigir una respuesta más concreta. Países como Argentina, Perú y Chile le plantearon al titular del Tesoro, Henry Paulson –durante una reunión que mantuvieron ayer antes del encuentro del G-20–, que sus economías, si bien están más sólidas para enfrentar el vendaval financiero, también requieren de las acciones coordinadas para evitar una caída en la actividad económica.

Los países de todo el mundo que están reunidos en la capital de los Estados Unidos saben que luego de que pase la crisis financiera internacional, el ordenamiento geopolítico que hoy tiene en el centro al G-7 será diferente. Ya sea porque se agregarán más países dentro de ese selecto grupo o porque Norteamérica dejará de ser el centro de poder. Es un reordenamiento que se verá en el largo plazo, pero es lo que manifiestan –por fuera de las declaraciones protocolares– muchos de los funcionarios que asisten por estos días a la reunión anual del FMI. Países como Nigeria, Rusia, Brasil, India y China se encargaron de decirle al titular del Fondo que las cosas tienen que ser diferentes.

“El presidente Lula dijo en varias oportunidades que es momento de cambiar las cosas. Por el momento, el apoyo al plan de salvataje de los Estados Unidos es para ser flexibles y solucionar un tema de corto plazo. Por eso es necesario un cambio en la representación dentro del G-7. Hoy el G-20 no tiene capacidad numérica ni el mandato para llevar adelante la coordinación que piden los países desarrollados. Por eso Brasil está pidiendo que se llame a una reunión para hablar del cambio de representatividad”, señaló a este diario un funcionario brasileño con despacho en el Banco Mundial.

En las reuniones preparatorias para lo que fue el encuentro de ayer del G-20 con las principales autoridades del gobierno norteamericano en materia económica, otros países alzaron su voz, algo que no se vio reflejado en las declaraciones formales. Nigeria fue muy duro con Strauss-Kahn durante un encuentro realizado el viernes, en el que también participaron funcionarios argentinos. Básicamente, el país africano solicitó una reestructuración del régimen creado en Bretton Woods, ya que “el FMI demostró no poder controlar una crisis que nunca tendría que haber ocurrido”.

China también fue muy dura con las autoridades del Fondo. En concreto señalaron que si bien crecerán este año un poco menos que otros períodos (alrededor del 9 por ciento para 2008 y un 7 por ciento para el año siguiente) tienen la liquidez suficiente para enfrentar esta crisis. Un funcionario de la delegación argentina señaló a PáginaI12 que está en los planes de China reducir su nivel de exportaciones para concentrarse en el desarrollo de su mercado interno. Por ende, interpretaron desde la cartera que conduce Carlos Fernández, eso significará un mayor nivel de importaciones que podrían ser cubiertas con productos primarios de la Argentina.

Mientras se llevaban adelante estas discusiones, el titular del Foro de Estabilidad Financiera, Mario Draghi, elevó sus recomendaciones para sortear los desafíos de la crisis. En una conferencia realizada en un salón del edificio central del FMI, el funcionario adelantó que de ser necesario, se podría llegar a plantear una modificación de las normativas elaboradas en Basilea, que regulan la actividad de los bancos. “Pero por ahora, estamos abocados a que estas regulaciones funcionen en todos sus aspectos”, graficó Draghi.

–¿Por qué no funcionó el rescate anunciado por Bush? –preguntó PáginaI12.

–No estoy seguro de que no haya funcionado. Este es un proceso muy complejo que afecta incluso la psicología de los inversionistas. No es algo que se pueda cambiar de un día para el otro –respondió el funcionario.

A veinte cuadras del edificio del FMI se desarrolló un seminario para analizar el mercado de los seguros de riesgos. Participaron directivos del Deutsche Bank, Zurcí Financial Services y el Crédit Suisse. De alguna manera, uno podría inferir que sus comentarios y aseveraciones forman parte de eso que se llama “el pulso del mercado”. Jim Schiro, director de la compañía de seguros Zurich, indicó que “la intervención del gobierno no es la única solución y que el sector privado tiene que tomar medidas”. ¿Cuáles serán esas medidas? Schiro indicó que “como el riesgo viene de muchos lados, hay que hacer más eficiente el mercado. No porque lo diga Bush sino porque es nuestro rol en la sociedad”, se respondió a sí mismo.

Para los bancos y entidades financieras que participaron de ese seminario, la solución a esta crisis financiera llegará con “más mercado”. De alguna manera, eso es lo que “sienten” los popes del establishment que contribuyeron a la gran burbuja financiera que hoy está estallando, muy cerca de sus narices.

–Si la solución al problema está en el mercado, ¿por qué no solucionan primero todo lo que está mal en las Bolsas del mundo, por ejemplo cerrando los mercados por un mes? –se animó a preguntar una investigadora de la Universidad de Washington.

–Primero hay que estabilizar los mercados y eso no se hace cerrándolos. Luego, hay que restablecer la confianza, que es lo más difícil de lograr. Pero esto hay que solucionarlo dentro del mercado –respondió Schiro.

Cuando vuelvan a abrir los mercados el próximo lunes, el mundo presenciará cuán efectivas fueron las palabras y declaraciones de apoyo que se dieron mutuamente los representantes del G-7 y el G-20, aunque por lo bajo se criticaron duramente. Lo cierto es que luego de este encuentro en el FMI, Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, los países emergentes y el sudeste asiático moverán sus fichas para quedar mejor parados en el contexto geopolítico internacional. “Y los que jugarán más fuerte, son los que hoy tienen liquidez”, señaló a este diario un analista internacional.

Ahora la presión fue del Sur al Norte

Por Sebastián Premici

“Nuestra situación fiscal es mejor que la de otros países y contamos con variables macroeconómicas sólidas, lo que nos hace estar mejor parados frente a esta crisis internacional. Esto no quita que les pidamos a las principales potencias, como miembros del G-20, que se debe pasar a la acción inmediatamente”. Con estas palabras, el ministro de Economía de Argentina Carlos Fernández describió a PáginaI12 el clima que se vivió dentro del encuentro del Grupo de los 20 con las autoridades norteamericanas. Más temprano, durante la reunión del Comité Monetario y Financiero del FMI, Fernández señaló que “esta crisis fue producto de las debilidades de las políticas monetarias y los marcos regulatorios de las potencias económicas”.

Antes del encuentro del G-20, la delegación argentina participó de una reunión con el secretario del Tesoro, Henry Paulson, junto a funcionarios de Chile, Perú, México y Colombia, y de Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo. La delegación argentina también participó del Comité Monetario y Financiero del FMI. En ese encuentro, el ministro Fernández planteó la necesidad de implementar acciones coordinadas por parte de los países avanzados para contener la crisis de confianza y solvencia que afecta a sus mercados financieros. “Para Argentina, esta crisis es el producto de las debilidades de las políticas monetarias y los marcos regulatorios de las potencias económicas, que generaron excesivos riesgos sistémicos y burbujas de activos en sus propios mercados”, señaló Fernández, con dureza, durante su presentación.

Al mismo tiempo, Argentina destacó la importancia de avanzar en la concertación de políticas entre los países industrializados y las naciones en desarrollo, para permitir que se sostenga la demanda agregada mundial y el crecimiento. “Resulta prioritario evitar una recesión mundial y el círculo vicioso asociado, lo que implica incrementar la demanda doméstica de los países con superávit externo. De esta manera, se podría compensar la fuerte desaceleración esperada en los países avanzados y se promovería un ajuste gradual y ordenado de las paridades cambiarias en el contexto de los desequilibrios externos mundiales”, indicó el ministro durante su presentación ante el Comité.

Los países de Latinoamérica están haciendo por estas horas evaluaciones similares sobre el contexto internacional. Por ejemplo, el ministro de Economía de Perú, Luis Valdivieso, señaló que lo importante en este momento es mantener el crecimiento económico local y de la región. “Nosotros tenemos un buen nivel de superávit fiscal (2,7 por ciento del PBI para este año) y un buen nivel de reservas, de 35.000 millones de dólares. Somos los afectados de esta crisis que comenzó en los países centrales y luego rebotó en los países en desarrollo”, indicó Valdivieso.

Siguiendo esta línea, Fernández argumentó que “el principio de responsabilidades diferenciadas será vital para reconducir este proceso, una posición bien diferente a la que ocupan las economías en vías de desarrollo, las cuales se verían perjudicadas indirectamente por la desaceleración mundial”.

La crisis financiera dejó al descubierto la incapacidad del FMI para garantizar la estabilidad mundial y su falta de supervisión efectiva a los países avanzados. Básicamente, los países del G-20 criticaron la estructura de gobierno del FMI. En este sentido, el ministro de Economía señaló durante su presentación ante el Comité Monetario y Financiero del Fondo que “hacen falta cambios sustantivos en la forma de implementar las funciones de supervisión y financiera de la institución. El FMI debe concentrar su atención en el seguimiento de los países avanzados e identificar sus vulnerabilidades y, al mismo tiempo, ampliar significativamente el acceso al financiamiento bajo un esquema sin las actuales condicionalidades que no se ajustan a la realidad económica y política de nuestros países”.

Por su parte, funcionarios chilenos solicitaron rapidez en los mecanismos de provisión de liquidez en los mercados, para asegurar que esos fondos lleguen a las pequeñas y medianas empresas. “Todos los países latinoamericanos compartimos la idea de que hay que abordar esta crisis con rapidez”, señalaron desde la delegación chilena.

El mensaje fue claro y unificado. Latinoamérica, si bien no es inmune a la crisis, está mejor parada que los países desarrollados. Y cuando tradicionalmente era el FMI el que exigía condiciones, ahora son los países en desarrollo los que presionan.